Del Conductismo al Constructivismo ¿Un cambio de paradigma necesario para el desarrollo de la empresa en Chile?


Los paradigmas educacionales sobre los cuales se ha construido el quehacer formativo, han marcado fielmente el desarrollo personal y profesional de las personas.

La formación occidental, que ha fijado históricamente patrones de conducta tanto psicológicos como sociológicos, deterministas más que estocásticos, y copulativas (ser, estar; parecer) en su forma lógico-lingüística, se han transformado en una carga de herencia que ha marcado su desarrollo, siendo un verdadero tapón a la apertura de nuevos horizontes del saber.

La perspectiva plana del conductismo, ha involucrado a elementos de la conducta política, social, económica y psicosocial, marcando sustantivamente la resolución de hombres y mujeres frente a las decisiones.

La variable espacial no está concebida. La coerción educativa y la imposición de ideas en los programas educativos, que no conciben la posibilidad de discrepancia, han sido elementos conductores de los ejes formativos de la sociedad chilena.

Hoy, ante la incorporación galopante de profesionales postgraduados en universidades extranjeras, formados bajo modelos constructivistas o construccionistas, se han encontrado con altas barreras de entrada en la aplicación de su conocimiento, cuya lentitud en la asimilación de los cambios organizacionales ralentiza el crecimiento y relativiza el desarrollo al colisionar con un paradigma conductista, arraigado en la esencia formativa nacional.

En este contexto, se puede concebir la incorporación de este nuevo paradigma constructivista, como una estrategia, cuyo objetivo puede plantearse como una herramienta destinada a mejorar la organización, para lo cual, utiliza principios y prácticas de las ciencias del comportamiento destinadas a aumentar la eficacia individual y organizacional, siendo considerado elemento sustancial y diferenciador. Sustancial desde el enfoque del aprecio al recurso humano, y diferenciador en términos del foco y alineamiento en el desarrollo de la actividad continua y permanente, facilitando la cocreación, pero para cambiar el desempeño de las personas, primero se debe cambiar sus actitudes. Este planteamiento supone que las actitudes guían la conducta, ya sea ésta segura o de riesgo.

Un pensamiento en “Del Conductismo al Constructivismo ¿Un cambio de paradigma necesario para el desarrollo de la empresa en Chile?

  1. Creo que este paradigma ya ha comenzado en Chile, aunque sea levemente. Es como hoy en día observamos instituciones educativas, tanto en la educación escolar, (colegios con método Montessori), como educación superior, (INACAP y DUOC), que privilegia la evaluación por competencias y no por objetivos, o sea el “aprender haciendo”, que parte de que el mundo es real y externo al estudiante y la meta es la representación mental que se haga de la realidad. Algunos opinan que se trata de una función de cómo el individuo crea significados a partir de sus propias experiencias. (Piaget, Brunner y Goodman). Este sistema que es netamente contructivista, se basa en que el significado se crea, no se adquiere y la mente filtra lo que nos llega del mundo para producir su propia y única realidad. Para conocer el aprendizaje se debe conocer toda la experiencia.
    Pienso que este modelo permitirá a nuestro país, entregar profesionales con habilidades mejor desarrolladas, que puedan integrarse de mejor manera al mercado laboral y entragando un mayor aporte a nuestra sociedad.

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