2da. parte Del Conductismo al Constructivismo ¿Un cambio de paradigma necesario para el desarrollo de la empresa en Chile?


Nelson Barria Henriquez , Sandro Bañados Fernández

Cambio de Paradigmas

El desarrollo involucra muchas prácticas que dejan libertad para llevar adelante ideas que mejor se ajusten a las necesidades. Es a partir de esta premisa que surgen inquietudes respecto de cambios de paradigmas. Ante ello, nos encontramos con dos grandes prototipos que son los que mayor predominio han tenido en la formación educacional universal, los modelos Conductistas y Constructivistas, En este contexto, el aprendizaje se ha construido en base a estas corrientes, que tanto inicialmente, como en la actualidad, se han planteado como antagónicas y mutuamente excluyentes.

La historia de nuestro país es poseedora de una marcada imposición conductista mecanicista. Esta carga de herencia, que según su fundamentación epistemológica, se acomoda a lo que exige el positivismo esencialmente monista y por tanto restringida a una sola línea prosecutiva de  conocimiento, ha sido la gran limitante a nuestro desarrollo.

Martorell y Prieto en su libro “Introducción a la Psicología” reseñado en el resumen del manual “Fundamentos de la Psicología”, en su capítulo 7. El Conductismo, señala como el  “Principio de continuidad biológica de las especies: lo que implica que las leyes que rigen el comportamiento humano son las mismas que las que gobiernan las conductas de otras especies inferiores”, influencia directa del evolucionismo biológico.

En este contexto, la observación natural sobre la conducta de los referentes, consideradas también como socialmente adquiridas, han significado el creciente establecimiento de tendencias paternalistas, que restringen la libertad con el objeto de beneficiar al educando, restando, con este actuar, la capacidad de tomar decisiones racionales, por tanto, ese exacerbado paternalismo viene en caducar el respeto a la autonomía decisional generando una restricción de conductas activas, formando a los educandos como meros entes reactivos a la estimulación.

En otro punto, y como antagonista al paradigma conductista recién planteado, aparece el modelo constructivista, como la base fundamental del aprender haciendo, y de la consideración al modelo psicosocial, objeto-sujeto-medioambiente, como una verdadera negociación de avance progresivo de las partes.

Países desarrollados han evolucionado a este paradigma, no solo en el ámbito de la educación, sino que el uso generalizado de este modelo, que de manera consecutiva y fluida se incorporó naturalmente a las organizaciones transformándose en una potente herramienta de desarrollo, la cual constituye una teoría del aprendizaje, que se basa principalmente en los estudios realizados por Piaget, Vigosky y Ausubel, entre otros.

A este respecto, se puede señalar que todo aprendizaje, supone una construcción centrado en la persona, en sus experiencias previas a partir de las cuales realiza nuevas construcciones mentales, que se realiza a través de un proceso mental y que finaliza con la adquisición de un nuevo conocimiento. En consecuencia, el conocimiento no es una copia de la realidad, sino una construcción al interior del ser humano, esta construcción se realiza con los esquemas que ya posee -se habla de conocimientos previos-. Esta construcción que se realiza diariamente y en todos los contextos de la vida, depende fundamentalmente de dos aspectos:

  1. De la representación inicial que se tiene de la nueva información y,
  2. De la actividad externa o interna que se desarrolla al respecto.

Pero la idea no es solo adquirir este nuevo conocimiento si no lograr una competencia que le permita al educando aplicarlo en una nueva situación y ante ello, diversos autores consideran que la construcción se produce, cuando:

–     El sujeto interactúa con el objeto del conocimiento (Piaget)

–     Se realiza en interacción con otros (Vigosky)

–     Es significativo para el sujeto (Ausubel)

En tanto y como complemento a los anterior si además consideramos las variables de las ideas, los conceptos y los recuerdos que surgen del intercambio social, mediatizados por el lenguaje, ampliando el radio de observación al espacio entre las personas, también podemos involucrar al paradigma construccionista.

Las teorías cognitivistas de la enseñanza y del aprendizaje como un proceso de construcción doblemente activo, demanda en el aprendiz una mayor actividad de carácter intelectual y, por otra, pone en juego todas sus características sensoriales. En este proceso de construcción, el error es mirado como factor importante de aprendizaje, no es castigado, pues la equivocación invita al educando a motivarse a probar distintas alternativas de solución integrando, de diferentes áreas y de manera natural, permitiendo que adquieran habilidades generales y nociones científicas, involucrándose en un proceso de resolución de problemas desarrollando en ellos, un pensamiento sistémico, estructurado, lógico y formal.

Desde una perspectiva vygotskiana, este paradigma puede ser entendido como un medio de hacer, comprender y aprender la realidad. De este modo, se constituye en un método y acción disponible a los sistemas, tanto educacionales como organizacionales, la cual se caracteriza  por ser activas – participativas y cooperativas. Su eje de acción está centrado en el proceso de aprendizaje, mediante un proceso de construir y aprender canalizada a través de facilitadores.

Esta tenue descripción nos orienta en la diferencia entre ambos paradigmas y su aporte no solo a la enseñanza, sino que la carga de herencia que marca la pauta de la vida en general. En este contexto y cuando nos referimos a un cambio de paradigma nos referimos esencialmente a una migración. Es dable entender ambos modelos como útiles en cuando a su aplicación y temporalidad.

La formación valorica en los primeros lineamientos conductuales, evidentemente caen en el modelo paternalista formativo, al igual que en la inducción organizacional, en tanto una vez terminado este proceso, la migración al constructivismo se hace indispensable, en tanto como tercera etapa, ya de madurez, una migración hacia una perspectiva al construccionismo social, que tiene la misma connotación del constructivismo del aprendizaje, como “creación de estructuras de conocimiento”, considerando además que está determinado por la cultura, la historia o el contexto social, que nos lleva a comprender que somos producto de intercambios entre la gente, históricamente situados, de las vicisitudes de los procesos sociales, elementos que podemos conciliar con la Inteligencia Relacional, como señala Manuel Manga y Jaime García en su libro “Inteligencia Relacional. Una mejor manera de vivir y convivir”  “Tradicionalmente se ha intentado modificar las acciones de las personas desde la razón. Este libro propone algo diferente: cambiar la forma de actuar apelando a las emociones. Ver y verse, escuchar y escucharse, respetar y respetarse son los pilares para establecer relaciones eficaces y duraderas, no sólo en la familia y el matrimonio, sino también en los negocios. Cada uno es responsable de las relaciones que establece y de las consecuencias que éstas generan. Si quiere que su mundo sea un infierno, lo será. Si quiere que sea un paraíso, también lo será. Depende de usted.

Desde esta perspectiva se ubica a las organizaciones con una visión hermenéutica, manejando sus conflictos desde la perspectiva del lenguaje y no desde el divorcio de éste por la incomprensión de su mensaje, desarrollándose preferentemente en el intercambio social que evoluciona entre el espacio de las personas, según sostiene Lynn Hoffman.

Un pensamiento en “2da. parte Del Conductismo al Constructivismo ¿Un cambio de paradigma necesario para el desarrollo de la empresa en Chile?

  1. Comparto con el autor que es necesario generar un salto significativo hacia el constructivismo y dejar atrás el paradigma clásico que aún está presente en Chile pero, quiero colocar en la discusión que hay avances significativos en todos los ámbitos del que hacer hacia una perspectiva constructivista que no ha sido medida rigurosamente. Puedo mostrar como ejemplos la reforma educacional en Chile que tiene como propósito desarrollar procesos educativos centrados en el estudiante a nivel básico y medio. A nivel superior actualmente, se está desarrollando una estandarización y una colaboración entre las universidades estatales para lograr incorporar las nuevas metodologías que promuevan la autonomía de los estudiantes para alcanzar la implementación del modelo constructivista. A diferencia del modelo de la enseñanza básica y media que fue elaborado y traspasado hacia los colegios, se pretende que los propios académicos de las instituciones estatales desarrollen las nuevas prácticas incorporando en la misma elaboración el concepto de constructivismo. Es un avance importante que las organizaciones de un país aprendan de sus propios errores y sean capaces de generar espacios de colaboración y aprendizajes. Aún más, éstos proyectos (MECESUP) han sido asesorados por profesionales de distintas latitudes (Francia, Italia, México, Perú, EEUU) lo que ha enriquecido las posibilidades de éxito.

    Es interesante, cómo en Chile está operando esta transición de paradigma, por una parte las organizaciones y particularmente las empresas se han visto obligadas a incorporar nuevos modelos de gestión que tienen como base nuevas prácticas que llevan a nuevos requerimientos de capacidades de los profesionales que tendrán que contratar. Y aquí surge el enlace del cambio, ya que las Universidades investigan en sus medios que requieren las empresas y en función de ello se acelera el cambio metodológico de enseñanza ya que lo que se requiere hoy en Chile son profesionales con capacidades o competencias de: autonomía, adaptabilidad, manejo de la incertidumbre, trabajo en equipo, liderazgo, comunicación, creatividad, aprender a aprender, entre otras.
    Entonces, podemos concluir que el cambio de paradigma está hoy conceptualizado como una necesidad de adaptación por lo cual se hace vital acelerar los procesos para su implementación y por otro lado en Chile en distintos ámbitos del quehacer se están haciendo esfuerzos que no son instantáneos pero que muestran una posibilidad concreta de nuevas oportunidades y posibilidades.

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