Del Conductismo al Constructivismo ¿Un cambio de paradigma necesario para el desarrollo de la empresa en Chile?


Nelson Omar Barria Henriquez  – Sandro Bañados

El hombre, “animal racional”, según plantea Aristóteles, como parte de su naturaleza, actúa motivado por la curiosidad, lo que le ha permitido, producto de la evolución y de una muy compleja organización, obtener avances en el perfeccionamiento propio a su desarrollo, otorgándole una dimensión humana y espiritual conforme sus capacidades, como señala la concepción dualista antropológica.

En respuesta a esta reflexión, el constructivismo piagetiano, se constituye como el paradigma que puede concitar el equilibrio que las variables: axiológicas, gnoseológicas y ontológicas, pueden ocasionar en la persona humana. La importancia sináptica de esta interacción, proporciona el ambiente adecuado para “promover el desarrollo personal de los educandos, facilitando el acceso a los saberes y formas culturales de la sociedad a la que pertenecen”.

A este respecto, se formulan el desarrollo de competencias adecuadas que hacer referencia a la capacidad individual demostrada a través de la posesión del conocimiento, destrezas y características personales destinadas a satisfacer determinadas las demandas.

En este contexto, Ramón Ferreiro, señala que “el descubrimiento y la construcción del conocimiento permite un aprendizaje realmente significativo, de poder ser transferido a otras situaciones. Favorece la adquisición de métodos de trabajo y desarrolla actitudes de productor de conocimiento”.

Abierta entonces la puerta sobre la interrelación o mejor dicho la prosecución del constructivismo a las competencias, es dable relacionarse con este último concepto en mérito a construir conocimiento basado en variables generativas y cognoscitivas a través de experiencias y/o eventos en ocurrencia. Por otro lado, el descubrimiento de la contraposición de conceptos y hechos, coopera en generar habilidades para la solución de conflictos por la vía del desarrollo de un pensamiento crítico y promoción del aprendizaje a través de experiencias concretas. Así también, desde la perspectiva de los factores intervinientes se debe considerar los internos del individuo; las cargas de herencia y los ambientales. Ampliando este concepto a los enfoques que nos plantea el paradigma constructivista se puede observar que también reflexiona sobre variables psicogénicas, como la autoestructuración y competencias cognitivas que llevan al desarrollo intelectual y lo cognitivo propiamente tal, a través del procesamiento de la información, generando habilidades del pensamiento, además de las socioculturales con el aprendizaje cooperativo.

Como se puede observar el constructivismo se plantea holísticamente, considerando siempre participantes muy activos durante todo el proceso de aprendizaje. Esta perspectiva orientada a la empresa, o señalada más ampliamente, a la organización, se formula como un avance en el camino al desarrollo, donde se proporcionan herramientas adecuadas destinadas a favorecer la comprensión a través de un aprendizaje activo, participativo y de manera constante, en ambientes creativos e innovadores que favorezcan el desarrollo de procesos cognitivos y creativos, desarrollándolos con autonomía e independencia, como sujetos responsables de su propio aprendizaje considerando la experiencia directa y encontrando sentido al objeto de conocimiento para establecer relaciones entre los conceptos involucrados.

2 pensamientos en “Del Conductismo al Constructivismo ¿Un cambio de paradigma necesario para el desarrollo de la empresa en Chile?

  1. Análisis: Del conductismo al constructivismo ¿Un cambio de paradigma necesario para el desarrollo de la empresa en Chile?
    Creo que todo lo referente a entregar conocimientos y la recepción e interiorización de éstos, merece un análisis exhaustivo, pero va más allá de las técnicas utilizadas por el educando. Cada persona es un ser único el cual recibe, analiza y aprende de acuerdo a las capacidades que tiene, es por ello, que más allá de pensar que el conductismo es un gran error y que el constructivismo es aquello que estamos buscando, es misión del educando ser capaz de analizar y comprender a cada uno de los seres que tiene a cargo y utilizar cada técnica de acuerdo a la situación o ambas si es necesario.
    En mi caso particular y pensando en quienes me han rodeado durante mis años de estudios, creo que el constructivismo es una muy buena forma de interiorizar conocimientos, además logra dar mayor espacio para la creatividad, lo cual en las empresas de hoy es una base fundamental.
    Creo que el conductismo es una manera de lograr disciplina en las personas, la cual es necesaria durante los primeros años de vida, ya que se puede perder un genio si no es capaz de ordenar sus ideas, además debe estar presente.
    En conclusión creo que es tarea de todos ya sea dentro de las empresas como de las instituciones educacionales analizar cuanto de cada uno (conductismo y constructivismo) debemos utilizar de acuerdo al individuo y la situación.

  2. Es muy interesante lo que plantea Mary Paz en términos de que la elección del paradigma a aplicar (conductismo o constructivismo) o de su grado/proporción depende de la persona involucrada o la situación contextual. El constructivismo tiene sus virtudes, reseñadas por los autores del artículo, pero también tiene varios puntos negros, por lo que ungirlo como el único y mejor método para aprender, en todos los lugares, en todos los tiempos y para todas las personas me parece un error.

    Tal vez uno de los aspectos más criticables del constructivismo es el que dice relación con la evaluación. Como cada persona/aprendiz parte desde sus propios conocimientos previos (distintos para todos) y va construyendo su propio camino en el proceso de aprendizaje (también distinto para todos), cabe preguntarse ¿cómo se evalúan los eventuales avances bajo este modelo? Los constructivistas dirán que la evaluación tiene que ser personalizada, ajustada a cada caso, y no en función de un estándar externo, impuesto desde fuera (lo que espera el profesor, por ejemplo), sino que éste debe evaluar en relación con el avance individual, único e irrepetible, de cada persona. Los más extremistas dirán incluso que es imposible, o que ni siquiera tiene sentido evaluar un proceso tan personal bajo este modelo.

    ¿Cómo llevar, entonces, aspectos como el evaluativo del constructivismo a las organizaciones? No es razonable pensar que las empresas evalúen a sus trabajadores en función de sus propios avances y metas personales, sin compararlos con ningún estándar “externo” e “impuesto desde fuera” (en este caso, desde la misma empresa) y que, por esa sola condición, reprime, cohíbe e impide el desarrollo pleno de la persona.

    Cuidado con satanizar el conductismo, con descartarlo de plano como algo obsoleto, inservible y aberrante. Algunos aspectos positivos tendrá, así como el constructivismo no es la panacea que muchos quisieran creer.

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