Del conductismo al constructivismo. ¿Cambio de perspectiva, de instrumento o de método?


Del conductismo al constructivismo. ¿Cambio de perspectiva, de instrumento o de método?

Para contextualizar esta intervención, inicialmente describiremos lo que se entiende por perspectiva, seguidamente por instrumento, y finalmente por método. En este contexto se interpretará:

  • Perspectiva

La Real Academia de la Lengua Española, define perspectiva, como:

(Del lat. tardío perspectiva [ars], óptica).

  1. f. Arte que enseña el modo de representar en una superficie los objetos, en la forma y disposición con que aparecen a la vista.
  2. f. Obra o representación ejecutada con este arte.
  3. f. Conjunto de objetos que desde un punto determinado se presentan a la vista del espectador, especialmente cuando están lejanos.
  4. f. Apariencia o representación engañosa y falaz de las cosas.
  5. f. Punto de vista desde el cual se considera o se analiza un asunto.
  6. f. Visión, considerada en principio más ajustada a la realidad, que viene favorecida por la observación ya distante, espacial o temporalmente de cualquier hecho o fenómeno.
  7. f. Contingencia que puede preverse en el curso de algún negocio. U. m. en pl.
  • Instrumento

(Del lat. instrumentum).

  1. m. Conjunto de diversas piezas combinadas adecuadamente para que sirva con determinado objeto en el ejercicio de las artes y oficios.
  2. m. ingenio (‖ máquina).
  3. m. Aquello de que nos servimos para hacer algo.
  4. m. instrumento musical.
  5. m. Aquello que sirve de medio para hacer algo o conseguir un fin.
  6. m. Der. Escritura, papel o documento con que se justifica o prueba algo.

Los instrumentos no tienen relaciones teóricas; de algún modo, están libres de contenidos, son un procedimiento.  Sin embargo, algunos instrumentos son más congruentes con algunas perspectivas y no con otras.  

  • Método

(Del lat. methŏdus, y este del gr. μέθοδος).

  1. m. Modo de decir o hacer con orden.
  2. m. Modo de obrar o proceder, hábito o costumbre que cada uno tiene y observa.
  3. m. Obra que enseña los elementos de una ciencia o arte.
  4. m. Fil. Procedimiento que se sigue en las ciencias para hallar la verdad y enseñarla.

Para algunas personas, el método es un modo de proceder que mana de la perspectiva con que se ven las cosas, y que precisa formas y fines concretos.

De estas definiciones o acercamientos al término, se puede colegir, que corresponde a la forma a la cual se razona sobre un determinado asunto, pero también a la forma de concebir determinados escenarios.

Los actuales paradigmas imperantes en nuestra sociedad latinoamericana, y en especial la chilena, han marcado las tendencias de nuestro desarrollo. El conductismo metodológico, cuyo modelo educacional está relacionado con los estímulos, respuestas, refuerzos y aprendizajes, y se orienta fundamentalmente a un razonamiento estructurado, por lo que frente a determinados incentivos puede mostrar una colección adecuada a unos y equívocamente en otros.

En este modelo lineal de prosecución permanente, se relacionan variables de los ámbitos: valoricos; educacionales; familiares y ambientales como eje sustanciador y que afectan transversalmente nuestra sociedad. En este contexto, se puede relacionar con las corrientes del positivismo ortodoxas de Hume, Comte, James, Bacon, y otros, haciendo una conceptualización con el monismo metodológico de homogeneidad doctrinal. Según Dilthey, citado por Reale y Antiseri[1], el positivismo reduce el mundo histórico a mera naturaleza, y desde esta perspectiva se puede colegir que el conductismo no es la ciencia del comportamiento humano, es la filosofía de tal ciencia.

Por otro lado la teoría constructivista parte del presupuesto: “el conocimiento no se descubre, se construye”. Autores como: Piaget, Vigotsky, Ausubel, Luria, Brunner y otros, señalan que la persona  humana  obtiene sus conocimientos en un proceso constructivo complejo. En este tenor se presenta como antagonista a las explicaciones deterministas causalistas, situando su fortaleza la comprensión como concepción metodológica y no situada en la explicación, develando así el ser de las cosas a través del entendimiento e interpretación.

Este perspectiva es aplicable a todas las actividades humanas: educación; arte; cultura, política, empresa, ámbito laboral, incluso la ciencia misma. En este sentido, consiste en reemplazar las visiones deterministas monistas (una sola causa) por una más holística, que gira en torno a varias causas que interactúan, a través de la comprensión de las relaciones circulares entre el todo y la o las partes, y en donde el componente histórico particular tiene relevancia crucial.
Como reflexión, se puede señalar que los paradigmas son esencialmente modelos que tienen una perspectiva, visión u orientación y que se valen de herramientas adecuadas para lograr su objetivo, en donde ambos paradigmas tienen su actuar en las diferentes etapas de la vida de las personas humanas.


[1] REALE, Giovanni y ANTISERI, Darío, Historia del pensamiento filosófico y científico, Volumen III, Del romanticismo hasta hoy, Ed. Herder, Barcelona, 1988, p 407.-

3 pensamientos en “Del conductismo al constructivismo. ¿Cambio de perspectiva, de instrumento o de método?

  1. Observe en mi vida familiar en que aspectos podia encontrar el constructivismo y encontre pertinente las siguientes situaciones:

    A mi hija Valeria en el colegio, tuvo la siguiente actividad ella debía formar el concepto de animales vertebados para lo cual le activan sus conocimientos previos mediante imagenes, cuentos, etc. luego tiene que exponen sus ideas frente al tema tratado y después el educador engloba la idea de animales vertebrados de manera correcta para que finalmente los niños construyan el concepto de animales vertebrados mediante sus conocimientos y lo que les presento el profesor.
    Esto se lleva a cabo, ya que, el profesor es el mediador entre el conocimiento y mi hija en este caso, por ende el profesor ayuda a llegar al conocimiento pero no se lo entrega en su totalidad para que sea el niño el protagonista de su aprendizaje.

    Por otra parte en el caso de mi hijo Benjamin de un año y siete meses que esta en el jardín también se observa el construtivismo cuando la tía del jardín les pide que con masa hagan panes, haciendo pequeñas bolitas sin dar el modelo a seguir para que de este modo ellos puedan desarrollar su creatividad.

  2. Marco pone en contexto la aplicación del constructivismo como una realidad de sus hijos en el colegio. Esta variable de enseñanza que ha comenzado a emplearse desde hace algún tiempo en nuestro país ha empezado a dar frutos pedagógicos, a marcar diferencias entre la explicación y la comprensión. Ello lleva a la construcción del conocimiento como una alianza estratégica entre el aprendiz y el facilitador, evitando las posiciones deterministas y la gatillando la curiosidad, buscando respuestas, en definitiva, cimentando conocimiento. El desarrollo de esta variable corresponde complementariamente también al “Movimiento de Escuelas Eficaces”, a la cual Edmonds (1982) plantea una lista de elementos prototípicos, la cual resume en cinco componentes:

    1) Fuerte liderazgo instructivo del director del centro, que presta gran atención a la calidad de la enseñanza.
    2) Altas expectativas entre los profesores sobre las posibilidades de aprendizaje de todos los alumnos, concretadas en la obtención, cuando menos, de los contenidos mínimos.
    3) Una atmósfera ordenada y segura, facilitadora y estimulante tanto del aprendizaje como de la enseñanza.
    4) Un fuerte énfasis en la adquisición de las habilidades básicas.
    5) Frecuentes evaluaciones y controles del rendimiento que se utilizan para mejorar los programas educativos.

    El movimiento de las Escuelas Eficaces trata de explicar la calidad de la educación en el nivel del aula mediante los comportamientos o actitudes de los profesores que son trasmitidos por asimilación a los alumnos, acentuando la mejora de capacidades y logros en el aprendizaje, mejorando la eficacia en la educación vinculada al liderazgo de los profesores a través de sus competencias que inciden positivamente en el rendimiento y comportamiento del alumno.

    Desde esta perspectiva, entonces, es dable concluir, la complementariedad del movimiento de escuelas eficaces con el constructivismo, las cuales, a través de sus procesos de enseñanza permiten al aprendiz la asimilación y adecuada comprensión de los conocimientos orientados por facilitadores con las competencias apropiadas.

  3. El último aspecto que destaca Nelson en su comentario me parece crucial. El profesor, según el constructivismo, ya no debe ser una autoridad infalible que dicta su cátedra unívoca e incuestionable, sino que debe ser concebido como un facilitador, un mediador, un moderador del proceso a través del cual el mismo alumno construye su propio aprendizaje. Pero para poder cumplir con este rol, debe estar preparado, debe contar con los conocimientos conceptuales, procedimentales y actitudinales que le permitan ejecutar un modelo distinto a aquel con el cual él mismo fue educado. Tal vez éste es el aspecto más complejo con miras a la adecuada implementación del paradigma, pues al parecer no cualquier podría llevar a cabo un proceso constructivista.

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