EN LA RED NO HAY EMOCIONES


El desarrollo de los sistemas de comunicación en línea supone un avance en todos los campos de las relaciones humanas, incluidas en ellas las de mercado. Hoy día podemos interactuar con cualquiera en cualquier parte del mundo con el único requisito de que emisor y receptor tengan un equipo con acceso a internet. Podemos hablarnos e incluso vernos (con mayor o menor definición y retardo en la imagen). Ya, supuestamente, si queremos podemos no estar solos. Podemos compartir nuestras ideas y opiniones, nuestros gustos e inquietudes ¿podemos compartirlo todo? No, todo no. Hay algo que la frialdad de la máquina o las redes no pueden procesar o transmitir: las emociones. Ellas son exclusivas de los seres vivos, y en los seres humanos constituyen una parte fundamental de nuestro funcionamiento cerebral.

La imposibilidad de interacción emocional en la red (al margen de los denominados emoticones y otro tipo de recursos) viene de la irrealizable “conexión física” entre los interlocutores: no puede existir contacto físico. Esta imposibilidad lleva a una racionalización absoluta de la relación, expresada, en su mayor parte, a través del lenguaje escrito: instrumento de comunicación cerrado. En contraposición, el lenguaje oral (mucho menos preciso pero sin embargo de mayor capacidad de sugerencia) resulta ser abierto a interpretaciones y significados, y se ve complementado por la gesticulación que denominamos lenguaje no verbal.

La ausencia de lo emocional en la Red no sólo afecta al propio ámbito personal. Las tres formas en que, según el modelo de programación neuro-lingüística conocido por VAKOG, los humanos sistematizamos nuestra representación del mundo (visualmente, auditivamente y kinestésicamente) no pueden ser detectadas a través de un cuestionario escrito. En la elección de personal directivo y/o especializado prima, sobre cualquier otro instrumento, la entrevista personal. En ella el entrevistador puede evaluar la capacidad expresiva del entrevistado, fundamental en la comunicación empresarial, además de la capacidad de respuesta rápida e improvisación.

La observación del comportamiento de un líder o directivo (político o empresarial) para determinar su adecuación al  puesto o a la función que se requiere, pasa siempre por el contacto directo: entrevistas, participación en actos sociales, e incluso observación secreta o discreta de la forma de conducirse ante situaciones forzadas.

Por otra parte, no debemos olvidar que la mayor parte de las decisiones, estratégicas o no, corresponden en gran medida (cuando no totalmente) a facultades de nuestro cerebro emocional.  El instinto: que continuamente es requerido en los puestos directivos para la toma de decisiones rápidas en un mercado en permanente cambio. La intuición: facultad de comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de razonamiento; que la parte femenina del ser humano detenta, casi en exclusiva, y que es buscada con ahínco por empresas y organizaciones en las aspirantes a puestos de liderazgo. O la empatía, esa identificación mental y afectiva con el estado de ánimo del otro, fundamental en la Dirección y Gestión de Recursos Humanos.

En suma aunque el desarrollo de las tecnologías de la comunicación nos pueda llevar a un interacción personal, masiva, y eminentemente racional, no pude suplir la necesidad humana, reflejada en todos sus pensamientos y creaciones, del contacto físico y afectivo. No podemos ni debemos olvidar la parte emocional de nuestro cerebro, porque es ella la que, en última instancia, condiciona la mayor  parte del proceso de toma de decisiones.

4 pensamientos en “EN LA RED NO HAY EMOCIONES

  1. Pablo ha tocado un tema interesante y entretenido para comentar. Basaré mi comentario en su acertado juicio: “Podemos compartir nuestras ideas y opiniones, nuestros gustos e inquietudes ¿podemos compartirlo todo? No, todo no. Hay algo que la frialdad de la máquina o las redes no pueden procesar o transmitir: las emociones. Ellas son exclusivas de los seres vivos, y en los seres humanos constituyen una parte fundamental de nuestro funcionamiento cerebral”.

    Así no más es: la tecnología es práctica, útil, pero generalmente fría, indiferente, incapaz de mostrar las emociones.

    Nadie duda de lo práctico, económico a todas luces, por ejemplo, de una video conferencia. Esta comunicación bidireccional de audio y video permite sostener una reunión entre personas situadas geográficamente distantes. Esta modalidad entrega grandes beneficios, ya sea en el trabajo colaborativo de personas situadas en lugares alejados entre sí y una mayor integración entre grupos de trabajo.

    Una modalidad vía Internet es la web conference, la cual se usa para realizar reuniones en vivo, capacitación o presentaciones y su primo hermano, el webinar, un neologismo para describir un tipo específico de web conference, el cual es típicamente una comunicación desde el relator a la audiencia con una limitada interacción de ésta, tal como en un webcast. El webinar puede ser colaborativo, pero no es el caso ahora entrar en mayor detalle.

    En los servicios de Internet mencionados, siempre habrá un ausente, la emoción, ese “interés expectante con que se participa en algo que está ocurriendo”, como es definida esta palabra por la RAE. Y copio la otra definición: “Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática”.

    Los innovadores, ocurrentes e imaginativos han aprovechado la ocasión que les brinda la tecnología para ofrecer prestaciones derivadas de estas “conferencias” vía web, tales como:

    Wedcast, “transmisión” de un casamiento, permitiendo a la familia y amigos de la pareja observar en tiempo real la ceremonia, mediante la Internet. Se usa generalmente en matrimonios efectuados en localidades exóticas o remotas (Cancún, Riviera Maya, Hawaii, un lugar de veraneo en Florida o el Caribe), donde es caro o difícil para la gente asistir en persona.

    Este tipo de servicio es un paso lógico en la evolución tecnológica de una generación que creció con la Internet. Incluso esta pareja, sin haber estado conectada físicamente sino que “inalámbricamente”, puede haberse conocido a través de un sitio web de citas… Primero fue el ciberamor, después el cibercasorio…

    Por supuesto, es importante mirar la ceremonia “en vivo”, compartir el momento en el instante y no “diferido” (en caso de verlo grabado), estar conectado con las personas que se quieren, pero… ¿qué se ha perdido? La interacción emocional, el beso a la novia, el baile del típico vals con ella, recoger su ramo de flores o su liga… o el guante del novio…

    Aquellos son momentos memorables, plenos de emociones…, que la tecnología aplicada un poco nos quita. La red es casi puras conveniencias, beneficios, ventajas, pero no tiene corazón…

    • Es cierto lo que mencionan, pero no se puede desconocer principalmente los beneficios que otorga…
      Creo que como seres humanos, no podemos esperar que una máquina nos reemplace en nuestras características emotivas, como tampoco debemos olvidar cuál es el fin con el que se crean estos sistemas.
      Yo espero en Dios, en lo persdnal, que una máquina NO me reemplace en aquellas características propias de ser humano y que no confundamos las características de objetos con el objetivo de ellos.
      Saludos, MGraciela Márquez

  2. Si Graciela, las máquinas no nos reemplazarán en nuestras capacidades emotivas, probablemente tan sólo las reproduzcan, pues a fin de cuentas muchas de nuestras respuestas (con gran componente emocional no lo olvidemos) se basan en la percepción del gesto o el tono de voz de los interlocutores con los que interaccionamos. En Japón, donde el desarrollo robótico está más avanzado, se busca reproducir, en máquinas, gestos y tonos humanos. Ahora bien en lo que sí nos sustituirán (si de alguna forma no lo remediamos) será en el trabajo (“Las máquinas en el futuro”. Neomanagement. Módulo 5. Seminario de Estudios Avanzados en Ciencias de Negocios y Emprendedorismo).
    Pero lo que yo quería exponer en mi artículo es la frialdad de la comunicación (la carencia de emotividad) entre personas en la red, a consecuencia, fundamentalmente, del uso del lenguaje escrito, y del retardo y la falta de definición de la imagen en las webcam. Y utilizando el ejemplo de la Red plantear la influencia de lo emocional en el proceso de elección de cargos de responsabilidad en las Organizaciones y Empresas
    Y por último reflexionar sobre el desarrollo de las llamadas tecnologías de la comunicación que en muchos aspectos acercan y en otros muchos aíslan. Pensemos por ejemplo en el teletrabajo, donde la persona ya no interactúa físicamente con sus compañeros. O en la simple comunicación entre adolescentes, que cada vez más se hace a través de e-mails, incluso viviendo a poca distancia (el fenómeno hikikomori es un ejemplo de adonde podemos llegar).

    Saludos
    Pablo J. Moreno Núñez

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