Una nueva arquitectura posible para la Economía del Prestigio


Genaro Chic

El Profesor Genaro Chic de la Universidad de Sevilla y su equipo de trabajo han desarrollado el tema de la Deuda de Prestigio como motor de la economía. La economía de mercado y la economía de prestigio juntas constituyen la economía como un todo.  Sin embargo, en este último tiempo, en consistencia con una sociedad centrada en la racionalidad,  la economía que se ha desarrollado más y que opera mayoritariamente es la de mercado.

Por lo planteado por el grupo de estudio del Profesor Chic, pareciera ser altamente conveniente que la economía del prestigio y la economía del mercado funcionen en forma equilibrada. Esto entre otras cosas podría aportar a equilibrios económicos mayores y una sustentabilidad económica muy deseada.

Veamos algunas características de la economía de prestigio:

  • Opera fundamentalmente en base a favores y a la gracia.
  • Se da entre personas que se tienen confianza, se conocen y de alguna forma se aprecian. Ellas son capaces y están dispuestas a hacerse favores entre ellas.
  • Los favores por principio se deben retribuir, pero no se trata de tener una “cuenta” o “un balance” de favores. El espíritu es que se hacen los favores sin esperar nada específico a cambio. En este sentido no son formas de trueque sino relaciones de intercambio basadas en el dar.
  • Son altamente conectadas con el mundo emocional, desde distintos dominios:
    • Se requiere confiar en el otro, nadie hace favores a personas en las que no confía, o al menos no es lo más común.  Y es importante lo que siente cada persona.
    • Las emoción que está a la base de esta economía tienen relación con la colaboración. No es un sistema competitivo más que en este sentido.
    • No está presente el miedo o temor a la escasez, como en la economía de mercado. Se parte de la base que se hacen favores en espacios que sean posibles. Por lo tanto si algo es posible o viable quiere decir que está disponible.
  • El otro es relevante. No da lo mismo que el otro sea un sujeto desconocido. En las relaciones de intercambio en la economía de mercado el otro en particular no es relevante. En este caso el otro sí existe y sí es reconocible. La identidad personal es la que acumula el prestigio.
  • Una forma de construir una identidad favorable es la realización de favores al resto. Esto posiciona a la persona particular como una persona digna de gracia.

Podemos observar y anticipar que como consecuencia de operar en una economía de prestigio se producirán en forma natural algunas consecuencias:

  • Se generará nueva riqueza o nuevos beneficios. Los participantes del proceso perciben “valor agregado” o se ven favorecidos.
  • Es posible anticipar que si se cumplen los principios de operación se generará virtuosamente confianza entre las personas. Si se realiza un favor, esto aumenta la confianza, si en algún momento viene un favor de regreso se generará mayor confianza aún. Es decir es posible generar un círculo virtuoso de generación de confianza.
  • Es muy probable que entre las personas que se hacen favores se vaya creando una comunidad de favores.  Es decir no sólo se crean vínculos uno a uno, también se construye una comunidad que opera en base a los favores y la gracia.
  • También se puede anticipar que si una persona se aprovecha del sistema y no da nada, poco a poco será expulsada de la comunidad.
  • Es posible anticipar que algunos favores en tanto bienes o servicios comenzarán a circular con mayor probabilidad por el circuito de la economía de prestigio (por ejemplo llevar en auto a una persona de un lugar a otro, sesiones de masaje, etc.).

Algunos riesgos posibles y sus consecuencias:

  • A simple vista es posible ver que si una persona no retribuye los favores va a generar emociones negativas y muy probablemente se le irá excluyendo de la comunidad en forma natural.
  • Si una persona ha recibido muchos favores o favores muy importantes es posible que se sienta comprometida, agobiada o con sensación de estar en deuda. Si no es capaz de hacerse cargo de ellos puede que se sienta incapaz de retribuir o bien se aleje de la comunidad por incomodidad.
  • Como contrapartida, si una persona siente que ha hecho muchos favores y siente que no han sido retribuidos puede sentirse en desventaja o “perdiendo”. Esto puede derivar de distintas formas, una de ellas es que comience a operar con el paradigma de la economía tradicional en nuestros días, la de mercado, esto es por ejemplo, cuantificando de alguna forma los favores entregados e insinuando que requiere retribución.

Una de las limitantes que pareciera tener la economía de prestigio es que se requiere tener cercanía física y estar frente a frente para poder realizar el favor. Pareciera ser necesario poder estrecharse la mano. Esto haría que las economías de prestigio sólo puedan operar a nivel de localidades cercanas en las que sea posible interactuar físicamente con el otro.

Si esto es así la economía de prestigio tiene una desventaja muy relevante frente a la economía de mercado, que haría muy difícil que se pudiera avanzar hacia un cierto tipo de equilibrio.

Entonces surgen como preguntas: ¿es necesario realmente que las personas estén frente a frente? ¿Es una condición necesaria? ¿Es necesario que sea local? ¿Qué pasa si una persona que era parte del sistema se va a vivir a otra ciudad o país? Es posible que en algunos casos no sea necesario estar frente a frente?

En el último tiempo hemos visto diversos fenómenos asociados o que surgen gracias a las nuevas tecnologías y a la Internet en particular.

Muy conocido es el caso del desarrollo de Linux que se ha logrado gracias a miles personas que trabajando desinteresadamente han creado un sistema operativo de libre distribución. Los mejores programadores son reconocidos por sus pares y tienen gran prestigio ante ellos. Son lideres de foros en que responden preguntas y sus respuestas son valoradas, tienen derecho a moderarlos, etc. Ninguno de ellos ha sido beneficiado directamente en forma pecuniaria.  Hay ejemplos de niños de 15 años muy respetados por sus pares mayores.

En la misma línea grandes empresas desarrolladoras de software han pedido a sus usuarios expertos que prueben sus nuevas aplicaciones, sin ofrecerles retribución económica, sino como un favor que beneficia a todos.  “A cambio” estas empresas los reconocen, nombran, generan mayores facilidades para los usuarios expertos, reparten versiones anticipadamente y tienen sitios de apoyo a los desarrolladores entre otros.

También hay una gran variedad de nuevos medios de comunicación que son plataformas abiertas donde muchos “periodistas” colaboran con material. La retribución es el prestigio y el reconocimiento de los “lectores”.

Estos ejemplos anteriores parecieran querer dar cuenta de que sí es posible generar comunidades de prestigio en forma virtual.

Entonces las distinciones de “local”, “frente a frente” y “cercanía” pareciera que se pueden redefinir para que operen en esta nueva topografía.

Por ejemplo, ¿se podría considerar “cercanos” a parte de las comunidades que tenemos en Facebook?, ¿se podría considerar “local” a la red directa de relaciones en LinkedIn?, ¿se podría decir que estamos “frente a frente” cuando estamos chateando en Messenger,  Facebook o Skype, donde además nos podemos ver?

Las nuevas prácticas de trabajo y de relacionarse pareciera decirnos que si es posible. Hay muchos ejemplos de relaciones de confianza que se construyen y se dan en estas comunidades.

Si consideramos esta nueva topografía podemos decir que una relación muy cercana es la que está a un nodo de distancia y que una relación cercana está a uno, dos o tres nodos. Sólo por poner un ejemplo de una medida posible. Y estas distancias de nodos no están en kilómetros.

Un fenómeno que sí es claro, es que en las interacciones en que nos podemos “estrechar la mano” realmente podemos hacer favores que impliquen materialidad. Esto por ejemplo es, regalar o prestar un libro, regalar o dar un buen jamón ibérico, etc.

Y por contrapartida, no se puede enviar materialidad vía la red. Sin embargo, en las redes sociales sí se pueden dar muchos “servicios” y mandar “material digital”. Por ejemplo, recomendar libros, mandar la versión digital de un libro, traducir un artículo, escribir un texto juntos, mandar una foto, recomendar lugares para visitar, apoyar en un problema familiar, escuchar al otro cuando lo necesita, enviar una música que nos parezca interesante para el otro, etc.,  etc., etc.

Y pareciera ser que estos “favores” si son valiosos para la gran mayoría de nosotros.

Otro factor interesante es que nos permite acceder rápidamente a los amigos de los amigos, que según nuestra tradición, son nuestros amigos. Más de alguna vez en la redes sociales amigos de nuestros amigos se han contactado con nosotros pidiendo o dando algún favor.

Entonces podemos anticipar que se está abriendo un nuevo espacio de posibilidades para la economía de prestigio. Que se instales en redes y comunidades virtuales que cumplan con la posibilidad de tener contacto y vínculo directo.

Estamos frente a una nueva arquitectura para la economía de prestigio que ya está operando y que si desarrollamos plataformas y sistemas que la posibiliten podríamos avanzar en el equilibrio de la economía de mercado y la de prestigio.

 

Febrero, 2011

3 pensamientos en “Una nueva arquitectura posible para la Economía del Prestigio

  1. Estoy muy de acuerdo con lo que propones Eduardo , pero me nacen las siguientes interrogantes: como uno puede saber cual es el limite de la deuda de prestigio, hasta que punto hemos pagado nuestra deuda con las personas, ya que esto de la economía de prestigio es muy subjetivo, de que manera podríamos colocar un valor de referencia a las situaciones. Quién es el encargo de dicernir estas situaciones. Entiendo y creo que existe la economía de prestigio pero siento que es una arma de doble filo.

  2. Yo creo que esa es una diferencia fundamental de la economía de mercado con la economía de prestigio.
    En la de mercado se pone un énfasis muy fuerte en lo “mensurable”, en la “cuantificación”, en la “objetividad”, como si esto pudiera ser hecho incluso con independencia de las personas, casi podemos creer que las cosas tienen valor en sí … que valen un cierto monto. Y llegar a acuerdos, negociar, intercambiar montos equivalentes es parte del juego.

    En la economía de prestigio me parece que hay una preponderancia del vínculo, de la confianza y de los acuerdos no cuantificables, hay un reconocimiento de la subjetividad en la que siempre estamos inmersos.
    En una pareja por ejemplo es difícil poder decir si uno ama más o menos al otro y viceversa. Mas bien imposible. Y la gracia está en que no nos hacemos esa pregunta, porque sabemos que es subjetivo. Y que esa pregunta no nos lleva a nada “útil”.

    En ese mismo contexto ¿que alguien ayude al hijo de otro a entrar a la universidad vale más o menos que ayudar a otro a conseguir un trabajo? no hay forma de llegar a poder medir esto! pero ahí, desde mi punto de vista, está el punto: no desear medirlo rigurosamente. Aunque sí podemos todos tener una “percepción” o “sensación” de si estamos o no “equiparados”. Y también podríamos llegar a acuerdos de equivalencias, que operan desde y con la subjetividad.

    Entonces, desde mi entender, la economía de prestigio tiene que ver con todo aquello que no es “monetarizable”, que no se desea “monetarizar” o con aquello que podemos “equivalar” desde la subjetividad.

    Por otro lado, como todo tiene que ver con relaciones entre personas, no existiría un límite de pedir o dar favores en la economía de prestigio, salvo lo que las distintas personas estén dispuestas a recibir y/o dar.

    No es posible decir que “hemos pagado” la deuda, o que aún “nos falta por pagar” … salvo que ambos se sientan pagados o no …

    En esta línea no es una economía de mercado de favores … es una economía distinta (bueno, una cara distinta de la única economía) con una lógica y un paradigma distinto.

    … y todo esto es mi forma de interpretar los temas … ojalá Genaro estuviera por acá para darnos luces!!!

  3. Pido disculpas por mi tardía aparición en este foro. Aunque tarde, no quisiera dejar de responder a los amables comentarios aquí realizados con algunas precisiones.

    S. Fernández Pita y S. Pértegas Díaz, en “Investigación cuantitativa y cualitativa”, creo que establecieron de forma clara los límites entre uno y otro tipo: “La investigación cuantitativa es aquella en la que se recogen y analizan datos cuantitativos sobre variables. La investigación cualitativa evita la cuantificación. (…) La investigación cualitativa trata de identificar la naturaleza profunda de las realidades, su sistema de relaciones, su estructura dinámica. La investigación cuantitativa trata de determinar la fuerza de asociación o correlación entre variables, la generalización y objetivación de los resultados a través de una muestra para hacer inferencia a una población de la cual toda muestra procede. Tras el estudio de la asociación o correlación pretende, a su vez, hacer inferencia causal que explique por qué las cosas suceden o no de una forma determinada”.

    No obstante puede parecer que existe un corte radical entre “cuantitativo” y cualitativo” que, en realidad sólo es metodológico, atendiendo al predominio de uno y otro campo. No existe en realidad una división tajante entre la economía de prestigio (emocional o cualitativa) y la de mercado (racional o cuantitativa), permeándose continuamente entre sí. Es así que podemos hablar de una cierta cuantificación en la economía de prestigio.

    No es difícil percatarse de que existe una cuantificación racional y otra emocional. Así, si lo aplicamos a la cuantificación por ejemplo del tiempo, vemos que existe una racional (la hora, p.ej.) y otra emocional (momento, rato, p. ej.), y es evidente que todos vivimos con las dos a la vez. Lo que las diferencia es la precisión. El tiempo emocional, es finito (termina), pero consta a la vez de límites imprecisos (lo contrario que el racional).

    Evidentemente esto afecta en gran modo a un elemento tan fundamental en economía como es el concepto de deuda. En una deuda de gratitud los límites son siempre imprecisos al no estar estrictamente cuantificados, aunque en todo caso se sabe sin más que la deuda es grande o pequeña. En cambio en una economía de comercio impersonal, donde se impone la deuda cuantitativa, al margen de los elementos emocionales, los límites de la misma están siempre bien definidos, y cabe la cancelación de la misma una vez llegado al límite previamente establecido (lo que no es factible en la deuda de gratitud, donde nunca se saben sus límites precisos).

    La economía de prestigio, como se ha señalado, tiene sus propios caminos y no está necesariamente subordinada a la de mercado impersonal, como con frecuencia se tiende a pensar al menos desde hace un siglo, con el auge del consumismo inducido po medios de manipulación emocional. De hecho, durante mucísimo tiempo, antes de que naciera la llamada “Economía clásica” (en la que se impuso el pensmiento único del mercado impersonal, con su mano invisible), ha solido suceder más bien al contrario, con una subordinación de los elementos cuantitativos a los cualitativos más propios de una economía de prestigio.

    Quisiera finalmente llamar la atención sobre el hecho de que lo que consideramos objetivo (base del pensamiento lógico) depende en último extremo siempre de un elemento subjetivo. Así por ejemplo, como señaló Thomas S. Kuhn, durante milenios la lógica de la explicación del mundo se basó en el hecho empírico de que era el Sol el que giraba de forma regular (como todos los demás astros, salvo unos cuantos “vagabundos” -que en griego se dice “planetas”-) y no al contrario, como permite hoy observar de forma empírica igualmente la tecnología espacial. Todo depende de la posición del sujeto en último extremo.

    Mi agradecimiento tanto al profesor Olguín como a la otra persona interviniente. Quedo a disposición de todos en lo que pueda serles útil.

    Saludos cordiales

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