ESTAMOS EN UNA EPOCA DE INNOVACION O SOLO ES UNA SIMPLE REINGENERIA EN LOS MODELOS DE NEGOCIO


Durante varios articulos académicos hemos hablado de Innovación, pero que es la Innovación, como ha evolucionado un concepto que nació en el área científica, que antes solo correspondía a los departamentos de Investigación & Desarrollo, y que con el pasar de los años a traspasado las fronteras sociales y económicas para llegar al área de la administración.
Quizás no estaremos abusando del concepto, y solo estemos hablando de una reingenería de procesos dentro de la empresa. Ahora bien, en los artículos sobre innovación de modelos de negocios, siempre hemos observado que la innovación es proculsora del trabajo, permite el desarrollo de las organizaciones, y aumenta la productividad de la empresa. Pero que pasaría si todos estos conceptos e ideas solo sean ideas que los autores nos han inculcado en nuestra cultura y solo se convirtieran en verdades autocumplidas, que en realidad el concepto innovación no fuera un real aporte para la sociedad, ya que si uno observará el concepto desde otro punto de vista, y dijiese que en vez de ser un aporte a la sociedad, es un concepto de destrucción economica y eliminación de puestos de trabajos, ya que incentiva la tecnificación y simplicidad de procesos dentro de una firma, lo que conllevaría a un empobrecimiento del valor económico de las familias. Que produciría el traslado de estas a regiones con menor grado de tecnificación e intensivo en mano de obra. Situación que se ha visto reflejada principalmente en esta última crisis económica, donde las poblaciones se han movilizado a otras regiones por la búsqueda de trabajo, y donde las empresas se han abierto camino a los mercados a través del uso de la innovación, tecnificando y simplicando los procesos de la empresa, eliminando a las personas de las cadenas de producción, lo que ha llevado a tener una fuerte cantidad de la fuerza de trabajo en paro, y a una ecomigración de las personas, por el deterioro del su nivel de vida. Entonces si lo miraramos desde ese punto de vista la innovación realmente no sería un aporte a la sociedad, si no un desmembramiento de ella.
Otra falencia que para mi punto de vista presenta el documento es el abuso de ejemplos sobre empresas altamentes tecnificadas y desarrolladas, ya que el señor Gary Hamel solo ejemplifica en sus documentos empresas productoras de materias primas o firmas que en la estructura de la cadena del valor presentan fuertes factores tecnológicos y por otra parte son compañias iconos de la industria.
Lo que me lleva a pensar y decir, quizas este concepto de innovación solo sirve para grandes empresas que posean un fuerte factor tecnológico y de altos grados de capital financiero para que la innovación funcione. Porque si analizamos el mercado de las materias primas donde el autor da como ejemplo el hecho de que una empleada empezo a vender por una pagina web gas natural como fue el caso de ENRON, disculpeme, pero si uno se pone a vender commodities en la calle, estos se venden solo, por la necesidad existente de fuentes energeticas en el mercado, ya sabemos que en la última decada las empresas de mayor crecimiento en el mundo han sido las exportadoras de materias primas, y no creo que por la apertura de un nuevo canal de comercialización, Enron halla tenido un mayor impacto en sus ingresos. Me nace la duda esta situación. Mas aun, si la empresa llego a ser las septima firma en tamaño en el mundo, dedicado al negocio del gas natural y que por el uso de técnicas fraudulentas el 2 de diciembre del 2001 solicito la bancarrota en Europa.

Es por esta razón, que creo que la innovación no pertenece al area de la administración si no que mas bien es un extralimitación del uso del concepto innovación, no es mas que una reingenieria de la cadena del valor de la empresa. Ya que la innovación surge por la incorporación de conocimientos científicos producidos como resultado de actividades de I+D cuya aplicación exitosa significa una ruptura positiva del nivel tecnológico anterior al momento de la innovación. Este proceso, (Schumpeter 1983) en donde se describía la sinergia entre el inventor y el innovador, ha sido conocido con posterioridad bajo el nombre de “innovación radical”, presentado y comentado por Gary Hamel en su artículo del imperativo de innovar. El carácter radical está dado por la amplitud de la innovación y por la obsolescencia adquirida en las prácticas precedentes: ello implica un momento “destructor” de la práctica productiva anterior; una “destrucción creadora” (Schumpeter 1983). La innovación, en otros casos, es de naturaleza “incremental” y puede ser entendida como un nuevo uso de las posibilidades y de los elementos preexistentes (Lundvall, 1992). Esta modalidad adquiere especial relevancia en ciertos sectores industriales más tradicionales y tiene gran importancia en el caso de los países menos desarrollados.
Ambos tipos de innovación coexisten, se complementan y con frecuencia representan fases sucesivas de la difusión del conocimiento tecnológico. En este sentido, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) son un ejemplo de innovación radical seguida de una posterior difusión incremental. La influencia de las TIC opera sobre todas las actividades económicas. Sus ventajas directas de tipo económico reposan sobre el mejoramiento de la calidad, de la velocidad, de la generación, del almacenamiento y de la difusión de la información. Estas tecnologías son “radicales” por cuanto tienen la potencialidad de transformar profundamente el modo de producción. Al mismo tiempo, modifican la estructura organizacional de las empresas y repercuten sobre el empleo, la productividad y las capacidades básicas. Esta mirada de la innovación como un fenómeno de incorporación de conocimientos radicalmente nuevos contrasta con la amplitud de posibilidades que atribuía a la innovación, pero ha llamado permanentemente la atención a numerosos autores. Así, los economistas marxistas Baran y Sweezy (1972) reconocían como evidente que en la historia industrial se producen grandes momentos de transformación y señalaban que un proceso tal como la destrucción creadora ocurre en gran escala sólo en determinados momentos en los que aparecen en escena ciertas innovaciones que modifican el “paradigma” o el horizonte tecnológico imperante. Baran y Sweezy llamaron “innovaciones que hacen época” a aquellas que sacuden todo el patrón de la economía y señalaba que ellas deben ajustarse a estas condiciones: a) estar concentradas en el tiempo, b) alterar radicalmente la geografía económica, c) requerir y hacer posible la producción de bienes y servicios nuevos y d) agrandar el mercado para una amplia gama de productos industriales. Así el “salto” que, en la visión, se produciría a nivel de cada empresa, afectaría en realidad a toda la estructura económica. Tres grandes innovaciones cumplieron, según Baran y Sweezy, estos requisitos: la máquina de vapor, el automóvil y el ferrocarril. Siguiendo esta línea de razonamiento, a ellas habría que agregar en tiempos más recientes las TIC, la biotecnología y la nanotecnología. Ahora bien, el sorprendente contenido científico de estas tecnologías no debe hacer perder de vista que lo que convierte a una invención en innovación es la efectiva incorporación de los conocimientos al sistema productivo.
Por otra parte en la producción y en la apertura de nuevos mercados. Constantino Vaitsos (1974) afirmaba, en consonancia con Jorge Sabato, que los beneficios que una empresa obtiene de innovaciones tecnológicas tienen mucho más que ver con su capacidad para manipular mercados, que con su capacidad tecnológica pura. Por otra parte, en su sentido más específico, el concepto de innovación está dotado de una carga teórica que explica fenómenos de crecimiento económico sobre la base de la competencia y la incorporación de nuevas tecnologías al proceso productivo. Pero la competitividad es diferente en cada economía; mucho más aún, en el contexto de una globalización competitiva en la que algunos ocupan posiciones dominantes y otros se esfuerzan por no quedar excluidos. Una cuestión adicional remite al hecho de que pensar la ciencia y la tecnología desde los países latinoamericanos es hacerlo desde sociedades estructuradas sobre la base de una enorme inequidad social. Desde esta perspectiva, la opción por la aplicación de políticas basadas en la repetición mimética de enfoques que son empleados en países con mayor grado de desarrollo puede ser un camino sin salida. La innovación no es por sí misma socialmente buena: hay innovaciones que acarrean costos sociales no aceptables. Schumpeter era consciente de estas consecuencias. Pero si en economías avanzadas el costo social de determinadas tecnologías puede ser afrontado con la esperanza de que se produzca un efecto de reposición o sustitución de los puestos de trabajo perdidos (o la disponibilidad de un buen seguro de desempleo), vale la pena pensar si en economías más débiles con altos niveles de pobreza y desempleo se puede confiar en la ocurrencia de tales efectos compensatorios. Muchos postulan la necesidad de aplicar un modelo de desarrollo que abra las puertas a tecnologías alternativas o tecnologías sociales.
Entre los aspectos negativos del proceso innovador se puede decir que la innovación tiene, pese a sus atributos que la convierten en el centro de las políticas actuales de crecimiento económico, connotaciones no siempre tan positivas que, en el caso de los países en desarrollo merecen más atención que la que normalmente se les concede. Como ha sido dicho, la denominaba “destrucción creadora” (Gary Hamel 1999). Tal proceso, no es un simple enunciado teórico, no transcurre en un plano abstracto, sino que se produce en un contexto social, involucrando una auténtica destrucción de puestos de trabajo y de capital instalado. Como resultado de ello, muchos trabajadores quedan marginados del mercado de trabajo y muchas regiones padecen los efectos de la desindustrialización lo que se traduce en perdidas de trabajo y pobreza en regiones, entre otros problemas. Los muchos autores del modelo económico competitivo e innovador señalan que lo que se produce, en realidad, es un efecto de reemplazo de un tipo de trabajo por otro y que, por lo tanto, los efectos negativos se neutralizan precisamente mediante la educación. Pero entonces nuestra pregunta sería que pasa en países o mejor dicho sociedades que no poseen una estructura de educación y capacitación constante en sus líneas políticas de trabajo. Bell (1994) auguraba un desplazamiento de mano de obra hacia los servicios, prevaleciendo los trabajadores de “cuello blanco” dotados de mayor capacidad en materia de conocimientos. Nada indica que tal balance se haya producido en realidad de tal manera, ni que los nuevos puestos de trabajo creados en el sector de servicios sean calificados. Tampoco está claro que los mismos sujetos que pierden sus antiguos empleos puedan adquirir idoneidad en el uso de nuevas tecnologías para reciclarse. Hay, por lo tanto, sectores sociales excluidos que asumen un alto costo derivado de la innovación.
La paradoja consistiría en el hecho de que las innovaciones (capital (fuentes de financiamiento), capital relacional, tecnología) ofrecen posibilidades extraordinarias para los países en desarrollo, como la administración de grandes bases de datos, acceso fácil a financiamiento ( ejemplo de el fácil acceso y coste de financiamiento por parte de las gandres empresas, al ser comparadas con las pequeñas empresas que poseen un mayor costo de capital que una firma internacional); y de un modo semejante la biotecnología les ofrece oportunidades, como las de realizar manipulaciones genéticas capaces de mejorar la producción de víveres y combatir muchas calamidades. Sin embargo, estos países y o empresas no están aprovechando plenamente las ventajas en este campo, y el abismo entre las sociedades desarrollados y no desarrollados tiende a aumentar y no a disminuir. Situación que es igual en el mercado económico, donde las diferencias entre las firmas internacionales y las pequeñas empresas son abismantes en algunos casos. Ya que cuando una pequeña empresa logra desarrollar una nueva tecnología y a tomar mayor participación en el mercado, esta es adquirida por una empresa como fue el caso de Spyglass empresa que desarrollo un navegador web el año 1998 y esta fue comprada por Microsoft, modificando el sistema y renombrandolo como Internet explorer, entre otros muchos ejemplos que existen en los mercados desarrollados.
Pareciera evidente que las políticas de innovación deben ser redefinidas y enriquecidas, no sólo para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrecen los cambios conceptuales en administración y tecnológicos, sino para impulsar un estilo de conducta innovadora que haga posible evitar la exclusión social y ayude a atenuar la brecha de riqueza entre países, empresas y grupos sociales.

2 pensamientos en “ESTAMOS EN UNA EPOCA DE INNOVACION O SOLO ES UNA SIMPLE REINGENERIA EN LOS MODELOS DE NEGOCIO

  1. No concuerdo plenamente con lo planteado en este artículo. La palabra Innovación yo más bien la asocio con el concepto “Creatividad” y no a la reingeniería o gestión de procesos como se plantea. La innovación es la actitud para hacer las cosas de una nueva manera, diferente o mejor. Por lo general los emprendedores presentan dotes de creatividad superiores y que no es otra cosa que la capacidad que los conduce a innovar ideas que son ejecutadas posteriormente con el objetivo de crear una ventaja competitiva.
    Algo para reflexionar y analizar: En el año 2007 la London School of Economics, realizó un estudio de cómo son y cómo se consideran los emprendedores del siglo XXI en comparación con los de la década de los 80s. El resultado fue que los emprendedores de los 80s tenían como principales motivaciones emprendedoras el riesgo, el crecimiento y el éxito financiero. En cambio los emprendedores de hoy presentan motivaciones como la creatividad o crear algo que aporte valor a los demás.

  2. bueno, no voy a entrar en polemizar sobre el concepto de innovación a nivel empresarial. No obstante, si recuerdo a los autores que este sitio está acogido a una licencia Creative Commons, es decir, reconocimiento NoComercial-CompartirIgual 3.0 España. Esto quiere decir, segun el propio concepto:

    Reconocimiento — Debe reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor o el licenciador (pero no de una manera que sugiera que tiene su apoyo o apoyan el uso que hace de su obra).

    No comercial — No puede utilizar esta obra para fines comerciales.

    Compartir bajo la misma licencia — Si altera o transforma esta obra, o genera una obra derivada, sólo puede distribuir la obra generada bajo una licencia idéntica a ésta.

    Entiendo esta entrada creativa (realizada por el autor del Post), en su primera parte, e innovadora (en la que el autor aporta su valor añadido sobre algo ya creado) en una segunda.

    Por esa razón, quizá eche de menos citar al autor de una obra de referencia creada por Mario Albornoz, en su articulo “Indicadores de innovación: las dificultades de un concepto en evolución” publicado en la Revista CTS, nº 13, vol. 5, Noviembre de 2009 (pág. 9-25).
    No nos cuesta nada citar las fuentes que nos inspiran aunque sean textuales, porque el valor añadido se lo aportamos a la hora de elaborar estos post y publicarlos en el blog. Esto es innovar (al menos lo que yo entiendo).
    Saludos Cordiales

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s