Responsabilidad Social Universitaria: Una herramienta para enfrentarse al cáncer de la corrupción global en las organizaciones


CRECER

ESTAMOS RODEADOS DE FANTASMAS PARA PODER PENSAR

Siempre he pensado que se puede, que es posible tener un mundo mejor, con mejores relaciones entre las personas, en armonía y respeto con el medio ambiente. Si bien en algún  momento esta manera de ver la vida, me generó cuestionamientos por mi formación profesional y humana; hoy veo la esperanza que una ciencia social emergente que está generando cambios relevantes en la sociedad se  abre paso con gran fuerza, especialmente en la mente de los jóvenes, respecto a sus deberes y derechos.
Si bien el cáncer es hoy conocido por todos,  no estamos siendo conscientes que esta enfermedad, también está más presente que nunca en las organizaciones a nivel mundial.  Prueba de ello si miramos u observamos los diferentes medios de comunicación encontramos casos como Enron, Walt Mart, escándalo en instituciones financieras entre otros. Un caso que toca de cerca a América Latina es la colusión de precios que se presento en  Chile el año 2009, donde son acusadas de dicha práctica las cadenas de farmacias más importantes del país, práctica  ilegal en los mercados de libre competencia y así se pueden nombrar casos conocidos por todos en Bolivia, México, Colombia y  Argentina, abordando temas incluso en la política.
Cuando se mira la historia podemos observar que estas prácticas siempre han existido, la diferencia es que hoy, tenemos radares más críticos que ya no están dispuestos a hacer  vista gorda a dichas prácticas. Se han conformado organizaciones e instituciones que si esperan llegar a inyectar en la sociedad, practicas más justa en todo ámbito de cosas, por ello mi pensamiento casi idealista, hoy no estaría tan lejano. Es acá donde se fortalece mi mayor objetivo profesional y  personal,  lograr hacer entender que las organizaciones tienen la obligación de aplicar y entregar de manera objetiva  la maximización de su efecto positivo en la sociedad y de minimizar el negativo. Aún cuando muchas personas son reacias a pensar que lo incorrecto, lo carente de ética, lo ilegal y lo injusto; es algo imposible de erradicar; ya que para muchos son conductas empresariales aceptables.
Si se evalúan algunos tópicos históricos para comprender los inicios de la RS, llegamos al primer filósofo de la humanidad que se ha conocido, Zaratustra quien nació el 26 de Marzo de 1767 AC. en la Antigua Persia, donde en su lengua natal el Avesta, propuso el término “Vohû Khshathra  Vairya” para dar origen a lo que en la actualidad conocemos como Responsabilidad Social [1] .
Zaratustra propuso entonces la Responsabilidad Social como una estrategia, en el primer tratado de ética, que se conoció en la humanidad. Allí se declara, por los Gathas que “cada persona debe escoger servir a la sociedad y al mundo  viviente”. El mensaje entonces es claro, propone un progreso humano a través de la armonía, con la naturaleza y la igualdad del hombre y la mujer. La sociedad debe basarse en la familia, el estado, el país y el mundo, sin que exista superioridad racial. Por tanto, la discusión se inicia cuando los persas, toman consciencia que sus acciones tienen impacto más allá de la comunidad local, a la cual proveían empleo, bienes y servicios.
Para los Estados Unidos esta discusión de RS se inicia a fines del siglo XIX, cuando el gobierno de ese entonces, comienza a fiscalizar y regular las acciones de los negocios, llevando como resultado la oficialización de leyes dirigidas a influenciar la conducta de las empresas. Visión que actualmente enfrenta la RSE respecto su viabilidad.
Independiente de los debates que ha generado esta última visión, la RS es hoy  para muchas sociedades la carta de salvación a su gran cáncer “la corrupción empresarial”, si bien un debate puede venir de una mirada investigadora y otra académica, no son excluyente que para lograr aminorar y erradicar este gran mal, la formación actual que están recibiendo los jóvenes, es decir,  las futuras generaciones de las instituciones superiores, no es la mejor. Con programas académicos curriculares donde módulos como la ética y moral empresarial tiende a desaparecer por un modelo  más viable respecto de tiempo y rentabilidad. Es entonces que los docentes, pierden su razón de ser, en las instituciones superiores. Bajo dicha mirada toma relevancia el documento “El Futuro de la Educación en América Latina y el Caribe” por Simón Schawartzman [2], donde se sostiene que la calidad de la educación se debe fortalecer sobre dos tópicos básicos: las evaluaciones cuantitativas y la profesión docente.
Esta última se entiende en el documento como un reacomodamiento en la función de las escuelas, colegios y universidades, que se han cifrado en la irrupción de las nuevas tecnologías y en la supuesta obsolescencia de los conocimientos de los docentes en este mundo de constantes mutaciones. Por tanto, el impacto de la formación y perfeccionamiento docente que se pueden llegar a desarrollar en las aulas utilizando en sentido positivo las diferentes herramientas tecnológicas, tienen su resultado final sobre la formación y profesión de los jóvenes. En tanto, la RS de las instituciones formadoras de maestros de la sociedad, que en últimas repercute en la calidad de la sociedad actual y futura en distinto ámbito de desempeño.
En la IX Conferencia Iberoamericana de Educación, realizada en la Habana, en Julio de 1999, se concluía lo que se conoce hoy como la Declaración de la Habana, que sin duda el docente es un pieza clave del proceso educativo, donde “la revaloración y el apoyo a su función es indispensable para la buena marcha de la educación” (OEI, 1999).
Bajo dichas premisas podemos justificar entonces que en  las instituciones de educación superior descansan, tareas olvidadas que pueden llevar a las grandes organizaciones a   trabajar de manera más justa; como son reconsiderar su papel en la sociedad, para ello es necesario tener docente que realmente estén conscientes de su rol formador, para ello los aprendizajes los involucran de forma tal que puedan darse cuenta ante la sociedad y ante si mismos de su que hacer teórico – práctico; y puedan trabajar modelos de enseñanza que les permita a los alumnos aprender a aprender. A su vez, las universidades son las responsables de desarrollar un compromiso en la construcción de nación y de cultura política en sus profesionales.  Finalmente, el cambio está en cada uno de los participes de está sociedad, desde sus diferentes aéreas de trabajo, donde prácticas ilegales se eliminen definitivamente de nuestro entorno.
[1]: Daena International Journal of Consciencie, Octubre 2006 – Marzo 2007.
[2]: UNESCO, El Futuro de la Educación en America Latina y el Caribe, 2001; 61.

3 pensamientos en “Responsabilidad Social Universitaria: Una herramienta para enfrentarse al cáncer de la corrupción global en las organizaciones

  1. Responsabilidad Social Universitaria, ¿Praxis o Entelequia Universitaria de Moda?
    La Responsabilidad Social (RS) en una taxonomía simple se podría ver como compuesta por la Responsabilidad Social Organizacional (RSO), Responsabilidad Social Empresarial (RSE), Responsabilidad Social Universitaria (RSU), llegando a distinguir tantos tipos de RS, como agentes a su vez se quiera distinguir, pero la RSU es una distinción importante ya que por la Universidad pasan muchos de los Gestores, Gerentes, Directores, Líderes y otros Manager Organizacionales, es una instancia en donde se puede entregar un Alfabetización Social sobre el Enfoque de Responsabilidad Social.
    Así, la RSU obliga a distinguir entre una Praxis Real de la RS en la Universidad y quienes sólo hablan de la RSU sin hacer aportes, siendo para ellos es sólo otra Entelequia Universitaria de Moda, lo cual naturalmente hace necesario el resolver el como saber si acaso una Casa de Estudios, sus Directores, Académicos e Investigadores, tiene una Praxis Real de la RSU de tal manera que la sociedad no, gaste sus recursos en ella para financiar lo que puede ser sólo la golosina de un académico, que sólo quiere mejorar su posicionamiento para tratar de generar una fuente de poder. Para resolver este válido cuestionamiento hay que mirar el quehacer universitario, así es que se debe investigar dentro de ella y buscar cuantas acciones relacionadas con la RSU se pueden encontrar, tales como; Líneas de Investigación Relacionada, Facultades, Departamentos, Carreras, Diplomados, Postgrados, Tesis de Grado y Postgrado del tema, Proyectos de Investigación, Coloquios, Foros, Mesas, Comunidades Virtuales, Publicaciones de Artículos, Libros y Papers de Investigación, Acciones Comunitarias, etc., toda acción universitaria que trate sobre la Construcción, Cuidado y Generación de Instancias para la Creación de Conocimiento sobre la RS.
    Estos Productos Universitarios, ayudarán a resolver las controversias sobre la RS, en donde por ejemplo, el hecho de que existan científicos reputados que no se ponen de acuerdo si el calentamiento global es algo natural y/o es por la intervención del hombre en su entorno y si esto así fuere, en que medida lo sería. También estas los problemas sobre la falta de acuerdo sobre la falta de acuerdos en la conceptualización de cuales son los espacios y fronteras de la RS. Si acaso las normas relacionadas con la RS, deben ser o no voluntarias y/o auditables y cual es el grado de estas dimensiones.
    Como ejemplo se puede observar una acción de RSU, financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo, en donde se expone la Conceptualización de la RS, partiendo por lo Simple llegando literalmente a una postura de Pensamiento Complejo y Transdisciplinariedad: http://www.udlap.mx/rsu/marco.aspx

  2. “No solo Responsabilidad Social”:

    Michael Porter y Mark Kramer, han introducido un nuevo concepto, “La Creación de Valor Compartido”, el cual supone el cumplimiento de leyes y estándares éticos, así como la reducción de cualquier externalidad negativa causada por la empresa, incluyendo en este aspecto al gobierno y la sociedad civil. Desde el punto de vista de la sociedad, “no importa qué organizaciones crearon valor; lo que importa es que los beneficios los dan las organizaciones (o la combinación de organizaciones) que estén mejor posicionadas para lograr el máximo impacto al menor costo”.

    El concepto de valor compartido puede ser definido como las políticas y las prácticas operacionales que mejoran la competitividad de una empresa a la vez que ayuda a mejorar las condiciones económicas y sociales en las comunidades donde opera. La creación de valor compartido se enfoca en identificar y expandir las conexiones entre los progresos económicos y sociales.

    El concepto descansa en la premisa de que tanto el progreso económico como social deben ser abordados usando principios enfocados en el valor. El valor es definido por los beneficios en relación a los costos, no solo por los beneficios. La creación de valor es una idea reconocida desde hace tiempo en los negocios, donde las utilidades son los ingresos percibidos de las ventas menos los costos incurridos. Sin embargo, rara vez las empresas han abordado los problemas de la sociedad desde la perspectiva del valor y se han limitado a tratarlo como un tema periférico. Esto ha opacado las conexiones entre las preocupaciones económicas y sociales.

    El concepto de valor compartido redefine nuevos límites al capitalismo, al conectar de mejor forma el éxito de la empresa con los avances de la sociedad.

  3. Senge (1) expone la necesidad de un dramático cambio de mentalidad para enfrentar los problemas que hoy aquejan a las distintas organizaciones de trabajo. Y ese cambio se centra en el desarrollo de una perspectiva sistémica para pensar y conducir las organizaciones.
    La Universidad tiene un papel fundamental en la dirección de este cambio absolutamente necesario en tanto gran parte de los cuerpos directivos del mañana estará más que probablemente en las aulas de hoy.
    ¿Cómo transmitir los valores que todos vemos desvanecerse ante nuestros ojos? Profesionalidad, compromiso, esfuerzo, constancia, iniciativa, solidaridad, honorabilidad, respeto hacia el medio ambiente…
    ¿Son acaso conceptos menos importantes que el desarrollo de determinadas habilidades técnicas?
    Cuando hablamos de Responsabilidad hablamos de compromiso y pienso si el que le corresponde a las Instituciones de Enseñanza Superior se ciñe a impartir un temario a menudo desactualizado y poco efectivo para la incorporación del alumno al mercado laboral. En cualquier caso considero que no le corresponde en exclusiva pero es su obligación aportar ideas de cómo afrontar este reto, vital para nuestro futuro.
    Peter Senge. The Fifth Discipline (1990)

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