Emprender desde el conocimiento en Chile


conocimientoEl emprender en Chile es un tema bastante complejo, superar las intenciones para pasar a la acción es algo que pocos logran, especialmente si sus emprendimientos dicen relación a aplicar nuevos conocimientos o nuevas tecnologías.

Los emprendimientos en Chile son generalmente copias de modelos de negocios extraídos de la realidad de otra país (estos son los innovadores), o en su mayoría copias de negocios que se realizan con cierto éxito en otras ciudades o regiones (muchos incluso copian modelos de empresas no exitosas). Nuestra cultura es muy dada al benchmarking, solo que habitualmente no adaptamos lo que copiamos a las realidades locales, generando productos con potencial pero sin un claro sentido de pertenencia, felizmente para estos “emprendedores” los consumidores locales también tienden a copiar los estilos de vida de otras partes del mundo.

Los esfuerzos de la política publica poco hacían hasta hace un tiempo por conectar a los centros de investigación y universidades con la industria, no existiendo además una política potente ni clara acerca de que las investigaciones  con recursos fiscales sean útiles en generación de tecnologías que permitan mejorar productos, procesos e industrias.

Todo lo anterior no debe extrañar, la mayoría de las universidades no poseen procesos continuos de análisis de su entorno para determinar variaciones en las mallas curriculares de sus carreras. Es habitual encontrar en Chile, académicos que utilizan las mismas materias por varias generaciones de alumnos, sin preguntarse si en realidad este conocimiento es o no importante para el correcto desempeño en el mundo laboral de los profesionales. En la actualidad el cambio es lo único constante, a diario surgen conocimientos nuevos que dejan en obsolescencia paradigmas usados por décadas, por lo que es muy probable que conocimientos estudiados durante el transcurso de una carrera de un alumno, al egreso de este ya no sean los mas actualizados.

Las universidades e institutos de formación profesional forman a profesionales con un claro perfil de empleados, y el emprendimiento pasa a ser solo un bonito anhelo en el escudo o eslogan de muchas universidades de Chile. La poca o nula vinculación con la realidad forma personas que solo quieren llegar a una empresa y obtener una remuneración fija y estable, para poder adquirir deudas y responsabilidades. Es muy raro que un profesional que obtiene un trabajo bien remunerado, se atreva a dejarlo por perseguir objetivos personales o emprender sus propios negocios. Por ende muchas veces en Chile los emprendedores son los que no acceden a una formación formal o aquellos que mas por necesidad que por convicción debieron verse obligados en realizar actividades independientes.

No hay que responsabilizar solo a las casas de estudio en la problemática planteada, esta conducta es cultural de nuestro país. Todos los padres quieren que sus hijos sean profesionales y estudien en una universidad, además presionan a sus hijos a encontrar estabilidad al más breve plazo como un indicador de éxito.

El ultimo año CORFO, corporación de fomento de la producción dependiente del gobierno de Chile está trabajando en un programa denominado Start Up – Chile, en donde se busca fomentar en jóvenes (principalmente universitarios) una cultura emprendedora e innovadora, asociada principalmente a las aplicaciones y posibilidades que otorgan las industrias creativas y del conocimiento a través de la web. Adicionalmente programas de generación de dinamizadores con pasantias en empresas se desarrollan en muchas partes dentro de Chile con relativo éxito, generando visiones distintas dentro de las empresas y generando una percepción de valor distinto respecto de los recién titulados.

Creo que aun falta mucha conexión entre las industrias nacionales y el conocimiento generado en las aulas y laboratorios. Creo que solo falta innovar y poner como insumo los contactos, la imaginación, la inteligencia y las capacidades. La innovación y la capacidad emprendedora no se distribuyen en forma definida, por lo que existe en Chile un buen sustrato de capital humano que sin saberlo esta esperando emprender.

Un pensamiento en “Emprender desde el conocimiento en Chile

  1. Un Cambio cultural para conseguir comportamientos emprendedores no se consigue de la noche a la mañana, ya que antes de que un individuo modifique sus plantemientos más internos y estructurales (creencias/valores), pase de la “intención” a la “acción”, y aprenda a aprender, primero deber aprender a “desaprender”.
    Desaprender es un proceso dotado de mucha carga emocional. Parte de ella es positiva (pues provoca en el individuo una sensación de liberación), pero otra parte más intensa es muy negativa ya que está acompañada de sensaciones y sentimientos a veces dolorosos para el individuo (miedo, culpa, desorientación…).

    La formación de emprendedores comienza ahí, precisamente. Provocando procesos de desaprendizaje que contribuyan a liberara la individuo de la carga de valores adquiridos en la infancia (transmitidos, como indica el autor del post, por la familia y el sistema educativo), y proporcionando herramientas y mecanismos que ayuden al aprendiz a controlar esos influjos negativos que pueden dar al traste, incluso, con la propia estabilidad del mismo.
    Saludos

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