Obsolescencia Deliberada en la Economía del Mal y Emprendimientos Ecológicos en la Economía del Bien.


El día domingo 09 de enero de 2011, pocos días antes de que se desarrollara la fase presencial del Postmáster en la Universidad de Sevilla, ADVANCED STUDIES OF BUSINESS SCIENCE AND ENTREPRENEURSHIP (Edición Febrero 2011), en TVE se emitió Documental Obsolescencia Programada. Comprar, tirar, comprar, mismo el que puede verse en: http://www.rtve.es/noticias/20110104/productos-consumo-duran-cada-vez-menos/392498.shtml

Este Documental tiene poco menos de una hora de duración, fue dirigido por Cosima Dannoritzer y coproducido por Televisión Española, significó tres años de investigación, utiliza imágenes de archivo poco conocidas; exhibe pruebas documentales, aborda las desastrosas consecuencias medioambientales que se derivarían de estas malas prácticas, además revisa ejemplos de organizaciones que se resisten a dichas prácticas, resistencia que está creciendo entre los consumidores, también revisa los análisis y opiniones de economistas, diseñadores e intelectuales, los que proponen vías alternativas que buscan salvar la economía y medio ambiente.

El documental destaca hechos significativos como lo son, baterías que mueren a los 18 meses de ser fabricadas, impresoras que se bloquean solas cuando llegar a un número predeterminado de impresiones, bombillas o ampolletas que se funden o queman a las mil horas. Pero, se plantea la siguiente interrogante, ¿por qué, dados los grados de avances tecnológicos, paradójicamente, los productos de consumo duran cada vez menos? Pero esta paradoja se explica, los actos de Comprar, Tirar, Comprar, se basan en la clave secreta, la Obsolescencia Programada, que es el motor de la Economía Moderna.

Con Locaciones de Rodaje en España, Francia, Alemania, Estados Unidos y Ghana, el Documental revisa la historia de una práctica empresarial a nivel de sectores industriales, que trata sobre la reducción deliberada del Ciclo de Vida de un Producto, esto así para incrementar su consumo porque, tal como publicaba ya en el año 1928 una influyente revista de publicidad norteamericana, la que decía “un artículo que no se desgasta es una tragedia para los negocios”. Pero los inicios de esta practica, estaría en el negocios de las bombillas o ampolletas, esto después que Edison vendiera en 1881 su primera bombilla o ampolleta que duraba 1500 horas, por otra parte en 1911 un anuncio de prensa en España resaltaba una bombilla con una duración certificada de 2500 horas. A pesar de lo anterior en 1924 se generaría un El Cártel Phoebus con los fabricantes principales de Europa y Estados Unidos, el que pactó restringir la vida útil de las bombillas a sólo 1000 horas, si bien naturalmente dicho cártel nunca existió oficialmente, existe un documento que sería el punto de partida de la práctica de la obsolescencia programada, la que se aplica hoy principalmente a los productos electrónicos de última generación tales como impresoras o iPods y que se habría aplicado a la industria textil con la desaparición de las medias a prueba de carreras.

No obstante esta práctica los Consumidores se plantean como Rebeldes en la era de INTERNET, dado que en los últimos 100 años de historia de la Economía se ha producido un cambio en la actitud en los consumidores esto por el uso de las redes sociales e INTERNET, no solamente se resiste a la práctica de la obsolescencia programada, también buscan como solucionarla y continuar con la vía útil de los productos.

Una de las grandes e importantes externalidades de la practica analizada es que África se estaría convirtiendo en el vertedero electrónico del primer mundo, las naturales y graves consecuencias ambientales, así lo están experimentando países como Ghana, al que llegan regularmente cientos de contenedores cargados de residuos, pero estos están etiquetados como material de segunda mano, además de pretender ser un aporte que busca la reducción de la brecha digital, lo que sucede es que estos residuos sólidos terminan en ríos y campos de juego de los niños.

Anteriormente el 4 de diciembre de 2007, se estrenó en la Red el documental de 20 minutos, llamado The Story of Stuff (La Historia de las Cosas) que analiza ciclo de vida de bienes y servicios, también se refiere a la Obsolescencia Programada, pero además hace un aporte sobre la Obsolescencia Percibida, en donde existiría un práctica de cooptación social en donde los seguidores de los nuevos modelos de productos a pesar de que aún sirven los modelos anteriores, socialmente apremian a quienes siguen con los antiguos modelos, esto porque no siguen la moda, con las naturales consecuencias, en donde los bienes se vuelven de consumo social, ya que de ellos depende a aceptación a grupos de pertenencia, afectando la inserción social en el estudio el trabajo e instituciones.

Este documental expone un enfoque crítico de la sociedad consumista, haciendo visible las conexiones entre los problemas sociales y del ambiente, pide que las personas la creación de un mundo más sostenible y justo. Annie Leonard su autora también ha escrito un libro donde se analiza los mismos temas, son 7 capítulos; Introduction (Introducción), Extraction (Extracción), Production (Producción), Distribution (Distribución), Consumption (Consumo), Disposal (Residuos) , y Another Way (Otro camino). El documental describe lo que la autora llama la economía de materiales, que es un sistema compuesto por extracción, producción, distribución, consumo, y residuos. Sistema que se extiende con la participación de las personas, el gobierno y las grandes corporaciones.

Es el documental se plantea que No es posible operar un sistema lineal indefinidamente en un planeta finito, afirmaciones que están respaldadas con datos estadísticos y referencias a diversos trabajos científicos. Entre las afirmaciones destacan; más del 50% del dinero del impuesto federal estadounidense ahora es para las fuerzas armadas, de las 100 economías más grandes de la Tierra ahora, 51 son corporaciones, los EEUU tienen el 5% de la población del mundo pero consume un 30% de los recursos del mundo y crea un 30% de la basura del mundo, el 80% de los bosques originales del planeta se han perdido, solo en el Amazonas, se pierden 2000 árboles por minuto, cada persona en EEUU recibe más de 3000 avisos publicitarios por día y produce 4,5 libras (2,04 kgs.) de basura por día, la dioxina es la substancia más tóxica conocida por la ciencia y hecha por el hombre, los incineradores son la primera fuente de dioxina.

El documental cita al ideólogo de esta forma de vida, Victor Lebow quien en 1955 dijo; “Nuestra economía enormemente productiva… pide que hagamos del consumo nuestra forma de vida, que convirtamos la compra y uso de los bienes en un ritual, que busquemos nuestra satisfacción espiritual, nuestra satisfacción del ego, en consumo… nosotros necesitamos cosas consumidas, quemadas, reemplazadas y descartadas a paso acelerado”.

Así los muchos productos estarían diseñados para fallar, en contraste con los romanos que construyeron puentes que después de dos mil años siguen allí, también en la historia más contemporánea en Livermore, EEUU, en un cuartel de bomberos, aún funciona una bombilla desde 1901, misma que siempre está filmada en línea, para lo cual ya se han estropeado 2 webcam, filmación a la que puede accederse en la dirección:
<http://www.centennialbulb.org/cam.htm&gt;

Naturalmente la obsolescencia programada busca el beneficio del fabricante del producto, lo cual genera el que los usuarios estén constantemente comprando productos, esto a poco tiempo de haber adquirido la anterior generación. Además en la cotidianeidad muy poco se habla de reparar, reponer o reutilizar, pero si se debe enfrentar la publicidad que plantea que todo se hace rápidamente viejo. Pero este acortamiento del Ciclo de Vida de los Productos, genera agotamiento de recursos naturales, desperdicio de energía y una gran generación de residuos, tal como lo denuncian los ecologistas.

La obsolescencia programada es una característica distintiva del actual modelo económico, el que tiene mayor componente ideológico que técnico. La compra venta y el crédito, son grandes facilitadores que generan las condiciones para que puede operar sin grandes problemas la obsolescencia programada, misma que surge con la producción en serie y la sociedad de consumo, llegando a ser una práctica sistemática que genera efectos ambientales significativos.

En la historia contemporánea la obsolescencia programada se hace visible por ejemplo, cuando una abogada en San Francisco EEUU denuncia a Apple, porqué los primeros modelos del iPod había usado la obsolescencia programada con la aplicación a sus modelos de baterías de poca duración. También está el hecho de que en Europa muchos clientes denuncian que las impresoras que dejan de funcionar, cuando alcanzan un determinado número de impresiones.

Quienes defienden la estrategia de obsolescencia programada, plantean que esta sería una gran fuente de bienestar para los usuarios, por otro lado la contraparte crítica denuncia que esta estrategia hurta al consumidor y lo obliga a seguir el ritmo que plantean los intereses comerciales. Habría sido la obsolescencia programada la base para el desarrollo de EEUU, lo que reemplazó la cultura de consumo europea, que se basaba en la premisa de que la ropa o los artículos eran para toda la vida.

En Argentina, después de tres años de debate en la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Cámara Alta, los senadores aprobaron el proyecto de ley de la denominada “Ley de Basura Electrónica”, la que establece, la extensión de las responsabilidades legales y financieras de los productores de aparatos eléctricos y electrónicos hasta el final de la vida útil de sus propios productos, esta es la “Responsabilidad Extendida del Productor”, la prohibición del uso de sustancias contaminantes en la fabricación de nuevos artefactos y la creación de una infraestructura a nivel nacional para el descarte, acopio, transporte, reutilización y reciclado de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE).

El proyecto de la “Ley de Basura Electrónica” ha tenido tres años de debate, con los aportes de distintos sectores de la sociedad civil, asesores y senadores, pero naturalmente también aparecieron las trabas impuestas por algunos Senadores, los que se dedicaron a tratar de frenar el Proyecto de Ley. La problemática plantea que los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos son generalmente descartados como residuos domiciliarios, porqué se generan en el flujo normal de los residuos domésticos, pero estos son considerados peligrosos dadas sus características, por lo tanto deben tener una recolección diferenciada al respecto de los residuos urbanos comunes. El proyecto de ley busca generar un sistema nacional de gestión de residuos sólidos como pilas, baterías, computadoras, heladeras, teléfonos de todo tipo, lámparas de bajo consumo, televisores, electrodomésticos. Las computadoras, impresoras, teclados, y el resto de los aparatos electrónicos, contienen metales pesados y sustancias químicas tóxicas peligrosas para la salud y el ambiente, siendo las baterías recargables de las computadoras portátiles, uno de los elementos con mayor potencial de contaminación.

Pero más allá de la denuncia, tal como lo hace el documental de la Obsolescencia Programada, es bueno dar visibilidad a los Emprendedores que están poniendo en práctica Nuevos Modelos de Negocio, en donde la Práctica de la Obsolescencia Programada debe verse como una oportunidad en donde técnicos busquen las soluciones para alargar la vida de los productos, generando así emprendimientos afines.

Un pensamiento en “Obsolescencia Deliberada en la Economía del Mal y Emprendimientos Ecológicos en la Economía del Bien.

  1. Excelente oportunidad de emprendimiento. Quiero compartir la experiencia que tengo al respecto dada mi participación laborar en una empresa de telecomunicaciones (Como dato: La 3 mas grande del mundo). Manejamos un inventario promedio de US $250 millones en Chile y producto de la acelerada obsolescencia tecnológica del rubro generamos una cantidad enorme de chatarra tecnológica o mejor llamada productos de baja rotación que están al rededor de los US$ 13 Millones y la verdad no sabemos que hacer con ellas, hasta el minuto nadie se ha acercado a ofrecer un servicio integral que ataque esta problemática(oportunidad de negocio).

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